El "cerebro" detrás del #Teletón, acusado de abuso sexual a menores en México - anonopshispano


El «cerebro» detrás del #Teletón, acusado de abuso sexual a menores en México


El sacerdote Luis Garza Medina, mano derecha de Marcial Maciel, implicado en abusos sexuales. He aquí su historia.



El "cerebro" del Teletón, acusado de abuso sexual. FOTO: Especial

El «cerebro» del Teletón, acusado de abuso sexual. FOTO: Especial

 

México, 9 de diciembre 2016 (anonopshispano.com).- Luis Garza Medina, ex vicario del sacerdote Marcial Maciel y quien en los años 90 ostentó un poder casi omnímodo dentro de la orden de los Legionarios de Cristo, lo que le permitió ser uno de los «cerebros» financieros de diversas asociaciones civiles fundadas por la orden, entre ellas el Teletón de la empresa Televisa, fue acusado formalmente ante una corte de Connecticut, en los Estados Unidos, de haber abusado sexualmente de un estudiante de México en los años previos a la fundación del Teletón.

 

La demanda, presentada el 26 de octubre del 2016 y radicada el 22 de noviembre ante la Corte Superior de Waterbury, Connecticut, y de la que anonopshispano.com posee una copia, indica que un joven adulto residente de California, cuyo seudónimo es «John Roe», declaró haber sido objeto de abusos sexuales reiterados entre 1990 y 1991 por Luis Garza Medina, Marcial Maciel y José Sabin, durante un interinato en una escuela de los Legionarios de Cristo en México, cuando tenía entre 13 y 14 años de edad.

Primera página de la demanda, que detalla las acusaciones contra Marcial Maciel y Luis Garza. FOTO: Especial

Primera página de la demanda, que detalla las acusaciones contra Marcial Maciel y Luis Garza. FOTO: Especial

 

En la declaración, la víctima menciona que creció en California, en una familia católica devota, muy apegada a los valores tradicionales, por lo que ingresaron a su hijo a una escuela católica local. Ahí, los acusados entraron en contacto con los padres y les sugirieron, con engaños, que permitieran al jovencito viajar a México, para estudiar en un internado de los Legionarios, ubicado a las afueras de la ciudad de México. Ahí, se entrenaba a los jóvenes con vocación para ser sacerdotes, «en un medio seguro y cómodo», menciona la demanda.

 

Garza Medina, en su carácter de director territorial de la orden en México, visitaba frecuentemente el internado en compañía de Maciel. Durante esas visitas, de acuerdo con la demanda, fue que ocurrieron los abusos reiterados en contra del menor, quien tuvo que soportarlos durante casi un año. Finalmente, gracias a familiares que vivían en la ciudad de México, el joven pudo escapar del lugar y regresar a los Estados Unidos, para concluir sus estudios.

 

El joven no hizo público el asunto por varios años, hasta que se enteró de la muerte de Maciel en 2006 y vio el documental «Mea Maxima Culpa», del cineasta Alex Gibney, que trata en parte de los abusos de Marcial Maciel, por lo que decidió buscar ayuda legal y notificar a los funcionarios de la Arquidiócesis de Los Angeles, el cardenal Roger Mahony su sucesor José Gómez, sin obtener respuesta. La víctima informó a las oficinas en Estados Unidos de la Legión, sin respuesta alguna, por lo que decidió presentar la demanda. Para entonces, Luis Garza había sido removido calladamente de la orden de Cristo y transferido a puestos de menor responsabilidad, aunque sin indagar acerca de su relación con Marcial Maciel y su conocimiento de los abusos sexuales por este cometidos.

 

Al conocerse la demanda, la Legión de Cristo negó enfáticamente los cargos en contra de Garza Medina, pero en una carta fechada el 3 de noviembre, John Connor, director territorial de la orden, informó que Garza había solicitado licencia a su puesto como director de la escuela Everest, en Manila, Filipinas, sin que esto representara admisión de culpabilidad, y que estaba «dispuesto a cooperar con la autoridades». Su paradero, al momento, sigue siendo un misterio. Las autoridades mexicanas tampoco se han pronunciado al respecto.

 

La carta de Connor. FOTO: Especial

La carta de Connor. FOTO: Especial

 

La carta de Connor. FOTO: Especial

La carta de Connor. FOTO: Especial

 

Luis Garza Medina y Marcial Maciel. FOTO: Todo Maciel

Luis Garza Medina y Marcial Maciel. FOTO: Todo Maciel

 

 

¿QUIÉN ES LUIS GARZA MEDINA?

 

Luis Garza Medina, nacido en 1958 en Monterrey, es miembro de la poderosa familia Garza Sada, conocidos industriales regiomontanos. Es hijo de Dionisio Garza Sada, dueño de Grupo Alfa (propietarios de Cemex, Vitro, Cydsa y Seguros Comercial América, entre otras empresas), y su tío abuelo fue el extinto Eugenio Garza Sada, muerto por guerilleros en 1973. La familia posee innumerables negocios en Monterrey y ha sido siempre muy cercana al clero, por lo que, según testimonios, a los 10 años ya sabía que quería formar parte de los Legionarios de Cristo, dirigidos por el entonces apreciado cura michoacano Marcial Maciel, que visitaba asiduamente a los Garza Medina. La desahogada posición del joven le permitió viajar, estudiar en el prestigioso colegio Irlandés, y obtener un diploma como Ingeniero Industrial en la prestigiosa universidad de Stanford. Una vez cumplido el requisito, informó a su padre que seguiría a Maciel y se dedicaría al sacerdocio. El veterano industrial aceptó de mala gana e hizo arreglos para que su sucesor, Dionisio Jr., garantizara la entrega de una parte de los dividendos de Alfa a su hermano, para que se dedicara a su ministerio sin presiones.

Con el futuro financiero asegurado, Luis Garza se dedicó en cuerpo y alma a Marcial Maciel y fue retribuido con importantes puestos en la Legión, llegando a ser considerado como el posible sucesor de Maciel, quien, después de participar en la organización de la visita de Juan Pablo II a México se volvió virtualmente todopoderoso en todos sentidos. Fue en esta época que se cometieron los presuntos abusos sexuales. Garza Medina era vicario, prefecto de estudios, director territorial en Italia y delegado del director general para las consagradas del Regnum Christi, el movimiento laico. Como tal, era el encargado de supervisar todo lo relativo a las finanzas de los Legionarios, al tiempo que conoció de primera mano los abusos cometidos por Marcial Maciel hacia diversos jovencitos, desde la década de 1950.

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Bajo la supervisión de Garza Medina, los Legionarios expandieron su ya poderoso imperio comercial, y se hicieron de importantes negocios como el Consorcio Educativo Anáhuac. Pero Marcial Maciel quería más, e instruyó a la Legión para que comenzara a establecer organizaciones filantrópicas, que sirvieran para, entre otras cosas, captar fondos, donaciones, y por el otro lado, lavar dinero para corporaciones y hasta dictaduras como la de Pinochet, según testimonio del sacerdote Pablo Pérez Guajardo. Así, surgieron diversas organizaciones como el Grupo Integer, la Fundación Altius y México Unido, que estaban bajo la mano firme y segura de Garza, que le permitió invertir en cuanta cosa pudiera invertirse con ganancias, incluyendo sendos depósitos en Luxemburgo, Suiza e Irlanda, acciones en TV Azteca, escuelas como la Universidad Anáhuac y el Instituto Cumbres y hasta inmensos terrenos, como la colonia Lomas Anáhuac, que fue vendida a fraccionadores a precio de oro. Todo ello bajo una maraña de sociedades, holdings, prestanombres, fideicomisos y demás que ha sido en parte descubierta gracias a la infatigable labor del periodista Raúl Olmos, que ha documentado por años la historia financiera de los Legionarios y que puede hallarse en su libro «El Imperio Financiero de los Legionarios de Cristo: Una mafia empresarial disfrazada de congregación» (Random House, 2015).



Cuando estallaron las acusaciones de abuso sexual contra Maciel, Luis Garza primero las negó, y luego fue desterrado a la muerte de este, al ser destituido por Benedicto XVI y obligado a llevar una vida de «penitencia», hasta el 2006. Tuvo que renunciar a todos los puestos que había acumulado, y se le envió a puestos simbólicos en Roma, para finalmente desaparecer en Filipinas.

 

 

¿Y QUÉ TIENE QUÉ VER EL TELETÓN EN TODO ESTO?

 

Durante los años 80, Luis Garza, Evaristo Sada y Álvaro Corcuera, todos incondicionales de Maciel, fundaron diversas asociaciones de asistencia, sea por ellos o por medio de intermediarios y una compleja red de prestanombres, siempre al amparo y órdenes de Garza. Una de ellas fue el germen de lo que ahora es el banco «Compartamos». La otra, Promoción Bundoran, S.C. fundada directamente por Maciel y Garza en 1978, como operadora del Colegio Irlandés y entregada a Garza a mediados de los 80.

Las millonarias inversiones del Teletón. FOTO: emeequis / Raúl Olmos

Las millonarias inversiones del Teletón. FOTO: emeequis / Raúl Olmos

 

Para entonces, ya había aparecido un nuevo grupo de Legionarios, encabezados por Bruno Ferrari, quien luego formaría parte del gabinete de Vicente Fox, y un joven laico, Fernando Landeros Verdugo, líder de la organización legionaria «Gente Nueva», que ya había entrado alegremente al negocio de crear fundaciones al estilo legionario. De «Gente Nueva» salió la Fundación Lazos, salió «Un Kilo de Ayuda» y salió «México Unido», en septiembre de 1994.

 

En ese momento, Televisa enfrentaba una seria crisis de credibilidad, y su hegemonía comenzaba a debilitarse, luego del envejecimiento de «El Tigre» Azcárraga y de «Chespirito», la muerte de «Cantinflas», la entrada masiva de la televisión por cable y los cuestionamientos sociales a su ineludible línea oficialista. Por primera vez enfrentaba pérdidas en su historia, que iban creciendo para la época en que Emilio Azcárraga Jean comenzaba a tomar el control del consorcio. Para 1996, Televisa debía ya 1480 millones de dólares y enfrentaba bajas de rating y de valor de las acciones. Fue en ese clima cuando apareció México Unido, de la mano de Landeros, Ferrari y Garza, con una propuesta que podría darle nuevos aires a la televisora. Resulta que Landeros ya había creado la «Promotora de Asistencia», uno de cuyos objetivos es precisamente la construcción de centros de rehabilitación para personas con discapacidad.

 

Así, el 4 de noviembre de 1997, México Unido y Televisa crearon la Fundación Teletón. En seguida se comenzó una campaña masiva en medios y se anunció «la más grande iniciativa en el corazón de los mexicanos», con un recordado video que lo mismo incluía a Jacobo Zabludovsky que a Carmen Salinas, lo mismo a Chabelo que a Carmen Aristegui. El viernes 12 de diciembre de 1997, día de la virgen de Guadalupe, a las 11:15 de la noche, nacía el Teletón, con una meta de 80 millones de pesos. 27 horas después, a las 2 de la mañana del domingo, una sonriente Lucero anunciaba la llegada a la meta: 138 millones 496 mil 840 pesos.

 

Muy diferente, por supuesto, a las caras largas que se vieron en la edición 2014, en que, afirman muchos, no llegó a la meta, mientras Pedro Ferriz se tomó el tiempo para despotricar contra los «anónimos» de las redes sociales que, afirman, nunca han presentado evidencias en contra del Teletón. En 2015 tampoco se llegó a la meta, pero no se estableció una meta económica, según Landeros.

 

Lo que el Teletón no menciona es que los donativos a lo largo del año pueden llegar a triplicar o cuadruplicar la supuesta «meta» del evento televisivo, principalmente por cuantiosos donativos del erario, como lo admitió el propio Landeros en una entrevista. Landeros, por cierto, nunca ha dicho cuáles son sus percepciones como presidente de la fundación.

 

Así, a 19 años de su comienzo, después de millones y millones de pesos del erario destinados al Teletón, después de no haber llegado a la meta, quizá en dos ocasiones, la iniciativa, que se ha embolsado, según el propio Landeros, más de 500 millones de dólares (la cifra real puede ser mucho más alta), arriba, desfalleciente y agónica, a las pantallas de la cada vez más abandonada Televisa, suplicando donativos, con la lastimera frase de «Tu donación es la solución», enfatizando la austeridad, a pesar de que, por lo menos en cuatro estados, el Teletón tiene garantizadas las aportaciones financieras hasta el 2018. Y ocultando el hecho de que, hace unas semanas, se dio el lujo de contratar a Paris Hilton para grabar un comercial. Hilton cobra un mínimo de 250 mil dólares por evento.

 

La pregunta que cabe hacerse es: ¿la solución a qué?

 

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