La iglesia católica prohíbe conservar cenizas de difuntos en casa o esparcirlas - anonopshispano


La iglesia católica prohíbe conservar cenizas de difuntos en casa o esparcirlas


También se proscribe la criogenización, la conservación en gema, el uso de las cenizas como tierra para plantas o cualquier práctica «nueva» en desacuerdo con la doctrina eclesiástica



Una escena de la película mexicana "Por la libre", que trata del asunto de las cenizas. FOTO: Altavista Films / YouTube

Una escena de la película mexicana «Por la libre», que trata del asunto de las cenizas. FOTO: Altavista Films / YouTube

 

Roma, Italia, 25 de octubre 2016 (anonopshispano.com).- El Vaticano, por conducto de su pontífice Francisco I, emitió esta semana una serie de lineamientos que prohíben a sus fieles realizar tratos «indignos» a las cenizas de sus difuntos, por lo que a partir de esta fecha ya no se permitirá el esparcir las cenizas de los muertos ni permitir que los fieles las sigan conservando en sus domicilios.

 

En la resolución, emitida por el Vaticano con el nombre «Instrucción Ad resurgendum cum Christo», a cargo de la Congregación para la Doctrina de la Fe, lo que en siglos llamados fue el Santo Oficio o Inquisición, y que ostenta fecha del 18 de marzo de 2016, aunque fue publicada hoy, se afirma que la cremación sigue siendo aceptada, pero que la iglesia prefiere la costumbre de dar sepultura a los fallecidos, ya que «favorece el recuerdo y la oración por los difuntos por parte de los familiares y de toda la comunidad cristiana, y la veneración de los mártires y santos», y aunque no se opone a la cremación, pues esta «no toca el alma», enfatiza que es mejor la sepultura.

 

Además, se prohíben prácticas de inhumación, cremación, disposición o conservación que estén en desacuerdo con la fe de la iglesia. Esto incluye el esparcir las cenizas, el plantar un árbol, el dividirlas entre los deudos, el conservarlas en casa, la cristalización a altas presiones para convertirlas en gemas, la mezcla con otros materiales, la criogenización, la conservación del cerebro y cualesquier otra prácticas que impliquen una falta de «dignidad» para con el difunto. Si el difunto expresa su deseo de que se realice cualquiera de estos procedimientos por «razones contrarias a la fe cristiana», se le negarán las exequias, a menos que se contravengan sus deseos. Si la persona, antes de morir, insiste en ello, se le negará el funeral católico, informó The New York Times.

RELACIONADO:  VIDEO: Senadora regala públicamente a @EPN libro que habla de su malhabida 'Casa Blanca'

 

El documento dice que «no se pueden permitir actitudes y rituales que impliquen conceptos erróneos de la muerte, considerada como anulación definitiva de la persona, o como momento de fusión con la Madre naturaleza o con el universo, o como una etapa en el proceso de reencarnación, o como la liberación definitiva de la ‘prisión’ del cuerpo», con lo que se rechaza de tajo cualquier tipo de influencia de doctrinas como el New Age, el naturalismo, el panteísmo e incluso usos y costumbres ancestrales.

 

La única excepción que se permite es conservar las cenizas en el hogar por circunstancias extraordinariamente graves en virtud de «piedad» o «cercanía», ya que el conservar las cenizas en un lugar sagrado «reduce el riesgo de que se sustraiga a los difuntos de la oración y la comunidad cristiana, así como malos tratos o trato indigno que pudiera sobrevenir con el tiempo». De otro modo, las cenizas deben conservarse en una iglesia, un cementerio o un área expresamente designada por la autoridad eclesiástica.

 

Muchas personas han interpretado esto como una medida para allegarse de recursos, ya que multitud de iglesias y cementerios católicos cobran altas cuotas por los «nichos» para conservar las cenizas de los deudos, además de que la venta de servicios inherentes a la conservación resulta una buena fuente de ingresos. En cambio, si las cenizas del deudo permanecen en casa o son esparcidas, no se genera ingreso alguno. Esto preocupa al Vaticano, ya que la cremación es una disposición cada vez más popular entre sus fieles. En Italia, por ejemplo, en solo unos años se pasó de 3% a 21% el número de personas que pidieron ser incineradas al fallecer.

 

Staff